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‘Un cuento de regalo’ de Roberto Malo

Mi padre es escritor y escribe cuentos de vez en cuando. Cuando puede y vence a la pereza. Pero no la suele vencer muy a menudo. Menudo es él. Porque lo cierto es que es muy muy vago. Vaguísimo. Yo apenas lo veo escribiendo. Está siempre leyendo, jugando, comiendo, bebiendo o durmiendo. Pero escribiendo, escribiendo, poco.

Ahora le han encargado que escriba un cuento navideño ambientado en la plaza de los Sitios de Zaragoza, y se encuentra completamente bloqueado. “Estoy bloqueado, bloqueadísimo”, repite una y otra vez, echando humo por las orejas. Me da pena verlo así, y nos llena la casa de malos humos, así que le pregunto si puedo ayudarlo de alguna manera.

Mi padre levanta una ceja (es bueno levantando una sola ceja) y me mira como pensando algo. Normalmente me mira sin pensar, no sé si me explico. “Claro que me puedes ayudar”, asiente emocionado, “Me vendría muy bien tu punto de vista. Podrías escribir una redacción acerca de la plaza de los Sitios, como si fuera una historia, ya sabes. ¿Te ves con fuerzas y ánimos para hacerlo? Venga, hijo, que se noten tus muchas lecturas”.

Qué morro que tiene el tío. Me está pidiendo que le escriba el cuento por la cara, pero lo cierto es que me veo perfectamente preparado, y además en estas fechas navideñas hay que hacer buenas acciones, así que accedo con la mejor de mis sonrisas. Tengo otras sonrisas, pero reservo la mejor para estas ocasiones especiales.

Me siento en mi habitación, tomo un cuaderno rojo y, sin darle muchas vueltas (a la historia, no al cuaderno), comienzo a escribir. Allá va:

Una de las plazas que más me gustan de Zaragoza es la plaza de los Sitios. Y aún diría más: uno de los sitios que más me gustan de Zaragoza es la plaza de los Sitios. Y aún añadiría más: el monumento a los Sitios de 

 

*Ilustración de Beatriz Barbero Gil

Zaragoza que se erige en el centro de la plaza de los Sitios es monumental. Me encanta, con sus escenas en altorrelieve. Es espectacular, lo mires como lo mires. Yo lo miro mucho, y también me encanta meter las manos en la fuente que rodea el pedestal. Bueno, ahora no. Que hace mucho frío y las manos se me quedarían congeladas. Pero ya me entendéis. Por lo demás, me gusta jugar en la zona infantil de la plaza y correr entre sus árboles frondosos.

Siempre me ha llamado la atención la cantidad de gente que hay sentada en los bancos de la plaza como esperando algo o tal vez dejando pasar el tiempo indolentemente. El otro día, sin ir más lejos, sin salirme de la plaza, reparé en una anciana que estaba sentada sola en un banco con la mirada fija en la tienda de antigüedades que hace esquina. Algo en mi interior (un pálpito tal vez) me hizo acercarme a la anciana del banco.

“¿Le ocurre algo, señora?”, le pregunté al observar de pronto las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas, “¿Se encuentra bien?”.

“Ay, mi niño”, musitó, “¿A ti te gusta la Navidad?”.

“Me chifla, señora. Tengo un montón de días de fiesta y veo a toda la familia. La Navidad es maravillosa”.

Ella asintió con la cabeza.

“Sí, lo es. A veces se me olvida… Mira, te voy a contar una historia, antes de que se me olvide. En Navidad hay que recibir regalos, y yo te voy a regalar un cuento”, expresó con una sonrisa, “¿Cómo te llamas?”, me preguntó.

“David”, respondí.

La anciana se aclaró la garganta, me miró fijamente a los ojos y comenzó:

“Érase una vez un niño que se llamaba David, como tú, y estaba muy triste porque había perdido a su abuela. La había perdido de pronto, sin poder despedirse de ella, sin darle un último abrazo. Así que al acercarse la Navidad pidió como deseo el verla de nuevo y darle ese último abrazo, aunque fuera a su espíritu. Y se le concedió mágicamente. Ella apareció el día de Navidad y le dijo al niño: cierra los ojos y abrázame”.

La anciana dejó de hablar y me tendió los brazos. Cerré los ojos. Le hice caso. Sabía perfectamente que cuando los abriera de nuevo estaría yo solo en el banco. Pero no me importó. Nos abrazamos con los ojos cerrados y dijimos los dos a la vez: “¡Feliz Navidad!”.

 

(Plaza de los Sitios).